jueves, 3 de septiembre de 2015

Hay método en mi locura


Usted es un tipo honrado, se ve enseguida, pero le voy a decir una cosa, ¿quién no ha sido honrado una vez en la vida?. Ahora bien, dicen que cada día nace una persona honrada y a lo mejor es así, yo no digo que no, pero de lo que puede estar seguro es que cada minuto… nace un tramposo.

Arturo Fernández en “El crack II”.


En España se ha asumido el modelo del pícaro cuando el pícaro es un delincuente que lo que tiene que hacer es estar entre barrotes, en cambio aquí en España el pícaro es visto como un héroe primero en la literatura y luego en la sociedad. Eso crea el país con mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo, después de Italia, otro país que también cogió, llevado por los españoles [durante su ocupación de la región en la época imperial], el modelo de la picaresca.

Fernando Sánchez Dragó se explayaba así en una entrevista con Jesús Quintero.


                                         



Se suele citar al dichoso “Hombre de Piltdown”, pero en realidad el juego de las imposturas y estafas académicas empezó mucho antes. Quizás cuando, a principios del s.XVIII, el francés George Psalmanazar afirmó que él era el primer nativo de la isla de Formosa en viajar a Europa. Por entonces a nadie le extrañó esa afirmación, pese a que era rubio y tenía los ojos azules, así que no tuvo problemas para difundir una Memoria Histórica y Geográfica de Formosa llena de sus fantasías donde aseguraba, por ejemplo, que los hombres de su patria tenían derecho a comerse a sus esposas si éstas les eran infieles. Además también redactó un análisis lingüístico del supuesto alfabeto de Formosa respaldado por la Universidad de Oxford y la Royal Society (el equivalente a una Academia de ciencias de la época) con lo que el engaño solo fue descubierto cuando George se aburrió de representar su papel y confesó sus mentiras. Pero claro, a ese respecto hay que tener en cuenta que George no era español.

En marzo de 1991, en una cueva alavesa denominada Zubialde por el río que pasa junto a ella, se produjo el hallazgo de un importante conjunto de magníficas pinturas rupestres de unos 13.000 años de antigüedad según las primeras estimaciones. El descubrimiento se hizo público mediante una gran rueda de prensa encabezada por los arqueólogos vascos más prestigiosos del momento, caso de Ignacio Barandiarán, Jesús Altuna o Juan María Apellaniz, autores todos ellos de un informe preliminar autentificando las pinturas. Asimismo los políticos locales se mostraron entusiasmados por los jugosos ingresos turísticos que se podían anticipar y pronto la mayoría se subió al carro testimoniando su voluntad de apoyar fuertemente las investigaciones sobre el tema y la zona.

El autor del hallazgo había sido un estudiante de Historia y espeleólogo aficionado de veintinueve años de edad llamado Serafín Ruíz Selfa, el cual se había topado supuestamente con las pinturas por puro azar durante una de sus excursiones campestres. Gracias a ello, una vez “confirmada” la importancia del descubrimiento por los expertos universitarios de la región, nadie puso objeciones a que la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco le facilitase una cantidad de dinero, que nunca quedó del todo clara, entre diez y doce millones y medio de pesetas de la época, en pago a sus esfuerzos y para que continuase sus estudios, todo ello como primer impulso de lo que prometía ser una exitosa carrera investigadora.

Tuvieron que ser varios especialistas anglosajones (especialmente Peter Ucko, de la universidad de Southampton, y Jill Cook, del Museo Británico) los que, al poco de hacerse públicas las fotografías de la cueva en la prensa, manifestasen las primeras sospechas de que algo no encajaba. La fauna que mostraban las pinturas de Zubialde en algunos casos no correspondía con la que habitualmente se encuentra en otras pinturas rupestres europeas del mismo período. Además los dibujos (de veinte animales y casi medio centenar de símbolos) tampoco poseían contexto arqueológico de ningún tipo, ni respondían a la lógica estructural habitual en el arte paleolítico. En realidad el conjunto por su disposición parecía más bien una especie de collage de ilustraciones dispuestas al azar ya que las diferentes figuras dispersas por la cueva no respondían a las asociaciones simbólicas ni los tipos de composición habituales en ese tipo de arte. Era como si un montón de fotografías de arte paleolítico pertenecientes a varias cuevas famosas hubiesen sido esparcidas hasta formar un caótico mural y luego calcadas en la roca.

Allí había algo raro. 

    La cuestión solo se aclaró cuando Serafín fue interrogado por la Ertzaintza (que de pintura prehistórica no sabía nada pero de pillerías sabía un poco) y acabó confesando que él mismo había fabricado las famosas pinturas usando para ello algunos pigmentos vegetales, unos Plastidecor para el contorno y raspando después por encima los dibujos resultantes con estropajos de las marcas Scotch-Brite y Vileda para así desgastar el color y darles “aspecto de antiguas” a las imágenes (de hecho al frotar con mucha fuerza hasta se le cayeron trozos del estropajo que luego fueron hallaron en la cueva al inspeccionarla con detenimiento).

El fallo cometido por Serafín y que puso sobre aviso a la policía vasca había sido doble (en realidad múltiple). Como prueba inicial de su hallazgo de cara a las autoridades Serafín había presentado una serie de fotografías, el problema es que tomó demasiadas. “Manufacturar” su “descubrimiento” le ocupó varios meses de trabajo (más de medio año en concreto) a lo largo de los cuales llevó a cabo correcciones sobre la marcha, borrando y modificando diseños. A través de todo este proceso Serafín, que no era ningún genio pero si un tipo concienzudo, fue haciendo fotografías de cómo iban quedando las pinturas ya desde el principio y no se dio cuenta de separar del resto el primer carrete tomado justo cuando empezaba el proceso. El resultado de esa labor  autodocumental fueron tres rollos de fotografías que se le acabaron mezclando y de entre las cuales sacó luego al azar varias que convirtió en diapositivas con las que enseñar su "descubrimiento". Pero esas imágenes que él mismo tomó, al no corresponder todas al acabado final, mostraban como algunas de las figuras presentaban variaciones en diferentes fotos (e incluso después algunas de las diapositivas hechas a partir de ellas habían sido modificadas pintándolas por encima con un rotulador para añadir detalles: segundo error). 

Last Days of an Immortal, p. 63

Realmente se trataba de una falsificación bastante chapucera llevada a cabo por alguien que tampoco era particularmente buen conocedor de las teorías en boga sobre el arte prehistórico y su simbología subyacente, ni de la propia fauna del período (por ejemplo los mamuts que dibujó tenían las colmillos mal colocados, un error que los hombres prehistóricos no cometían nunca en su arte por muy primitivo que fuese más que nada porque dominaban perfectamente la anatomía de esos animales con los que convivían, a diferencia de Serafín).

Pese a todo, solo tras año y medio y fundirse una cantidad indeterminada de dinero en reuniones y nuevos “estudios”, los expertos que inicialmente validaron aquella superchería se echaron atrás (a regañadientes, hasta el último momento se agarraron a la posibilidad de que las pinturas fueran auténticas pero Serafín las hubiera repintado por encima ¿?¿?) echando la culpa de todo a un supuesto informe erróneo de las dataciones realizado por el Departamento de Tecnología Química del laboratorio Inasmet. Pero, aun dando por buenas dichas excusas, cuesta creer cómo Serafín con unas ceras, unos rotuladores y un estropajo había logrado engañarles tanto tiempo a ellos, a la Universidad de Deusto, la de Zaragoza, la Sociedad Aranzadi, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y a la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco.

Al final para determinar los costes que supuso aquel esperpento habría que sumar las desconocidas minutas pagadas a los laboratorios y expertos universitarios nacionales, más otros 15-20 millones de pesetas que el Gobierno Vasco se gastó en unas primeras labores de cierre y acondicionamiento del lugar, más los 10-12,5 millones pagados a Serafín, el cual se resistió a devolverlos aunque finalmente al cabo de un largo litigio judicial de varios años parece que se consiguió recuperar el dinero.

Por su parte lo último que se supo de Serafín fue que había desfalcado casi 200.000 euros a la empresa para la que trabajó hasta 2005 como encargado de la mecanización de la contabilidad.

Sin embargo nadie no ya en España sino en la misma provincia de Álava aprendió nada de todo esto. De hecho en 2001 el arqueólogo Eliseo Gil Zubillaga, miembro de la ejecutiva de la Sociedad de Estudios Vascos, consiguió una subvención de más de 600 millones de pesetas que le fue suministrada desde una empresa pública dependiente del Gobierno Vasco. El dinero debía ser destinado a realizar excavaciones en un yacimiento a diez kilómetros de Vitoria conocido como Iruña-Veleia (al estar ubicado en el municipio de Iruña de Oca pero contener los restos de la antigua ciudad romana de Veleia). En 2005, cuando los plazos se agotaban sin progresos dignos de mención, de repente el equipo de Eliseo descubrió un gran depósito de piezas de cerámica procedentes de los ss. III-V de nuestra era, en su mayoría garabateadas con inscripciones a cada cual más sorprendente. Entre ellas los primeros testimonios conocidos en lengua vasca, adelantándose varios siglos a las glosas emilianeses, así como la primera representación artística del Calvario de la que se tendría constancia.

Las piezas fueron presentadas en junio de 2006 a los medios de comunicación y pronto no ya los expertos internacionales sino incluso en el seno de foros de aficionados a la historia en Internet se lanzó la voz de alarma. Entre las imágenes que se habían filtrado al público era posible vislumbrar a simple vista errores y cosas extrañas posiblemente producto de burdas (y además muy pero que muy burdas) falsificaciones. 

Cualquier profesional de la historia debería saber que hace siglos en los textos escritos no se empleaban ni el número de caracteres, ni las convenciones ortográficas, ni la forma de las letras que usamos en la actualidad (la cual varia según alfabetos y culturas, pero aun en nuestro ámbito es producto de un largo proceso de evolución) ni tampoco se respetaban en el pasado, porque no se habían inventado aún, las convenciones fonéticas (establecidas sobre todo a partir del s. XIX) que hoy seguimos de cara a transcribir idiomas extintos (por ejemplo el egipcio de época faraónica). Y aun así entre las supuestas inscripciones bajoimperiales halladas por el equipo de Eliseo aparecían textos en "latín" escritos con puntos y comas, así como escritura minúscula moderna, todo lo cual era desconocido en época romana. También hacían acto de presencia expresiones y dichos posteriores al s. XV, palabras escritas usando la letra "J" (generalizada a partir del s. XVI) y no la "I longa" latina que era la forma usada en la antigüedad. A todo lo cual habría que sumar el que se citasen nombres de personajes posteriores en varios siglos a las supuestas fechas en que fueron realizadas las inscripciones (o deletreados en su forma castellana actual y no con su nombre latino, así aparecen citados "Esculapio", "Baco", "Morfeo", "Vulcano" y "Eneas" en vez de "Aesculapius", "Bacchus", "Morpheus", "Vulcanus" o "Aeneas"). Y por si fuese poco algunos dibujos inscritos en los restos mostraban ropajes impropios de la época (representando por ejemplo mujeres romanas con el pelo suelto y falda corta en vez de túnicas y stolas).  

El desarrollo del penoso asunto quiero pensar que fue y es muy conocido por lo que no voy a extenderme en detallarlo. No deja de resultar fascinante sin embargo que se llegase a presentar públicamente como un gran hallazgo, “la Pompeya vasca” se llegó a afirmar, lo que no dejaba de ser una falsificación llena de ridículos anacronismos que saltaban a la vista. Incluso más que el propio fraude en sí debería preocupar el que un arqueólogo supuestamente profesional y su equipo demostrasen una incompetencia tan tremebunda a la hora, bien de dejarse engañar, bien de falsificar piezas de una forma tan chapucera.

Pese a todo, en un primer momento el resto de “expertos” del mundillo académico cerraron filas, quizás por una mal entendida solidaridad profesional, en torno a Eliseo. A destacar el apoyo explícito a sus trabajos que manifestó una de las grandes eminencias hispanas en Historia Antigua: Juan Santos Yanguas, catedrático de Historia Antigua de la UPV y hermano a su vez del catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Oviedo. Asimismo los portavoces de los partidos del Parlamento Vasco también se pronunciaron en bloque a favor de las labores llevadas a cabo en el yacimiento. En especial los del PP, PSE y PNV.

Por todo ello no fue hasta finales de 2008 cuando -ante la evidencia ya para entonces absolutamente abrumadora y de dominio público- oficialmente se admitiese lo que era una verdad a voces: que las piezas encontradas habían sido manipuladas.

   Solo fue necesario para ello nombrar una "Comisión científico asesora interdisciplinar" formada por la módica cantidad de veintiséis miembros (entre ellos el ínclito Juan Santos Yanguas al que se le ofreció así la manera de “desvincularse” del asunto) la cual tras meses de sesudos estudios llegó básicamente a las mismas conclusiones a las que habían llegado sus propios alumnos charlando en las cafeterías del campus universitario de turno o los aficionados en Internet hacía años. A saber, que todo había sido un montaje. Maldita calamidad. No nos esperábamos esto de ti Eliseo. Nos has hecho quedar mal. 

Para entonces los casi cuatro millones de euros al cambio que le habían dado a Eliseo y su equipo obviamente habían volado y por contra la máxima sanción administrativa que podía imponérsele era de 150.000 euros. La posterior instrucción judicial respecto a las responsabilidades en el asunto se estancó y lo último que se supo es que se habían desestimado las querellas presentadas contra los responsables subsidiarios de la excavación ante la imposibilidad de probar a ciencia cierta su participación en el fraude, con lo cual en todo caso quizás un lejano día Eliseo deberá pagar algún tipo de multa… que le saldrá totalmente rentable si es que se llega a eso siquiera. De hecho en los últimos años ha conseguido politizar su “lucha” presentando las críticas hacia él como mezcla de envidias personales y una especie de ataque a la cultura vasca, gracias a lo cual ha seguido cosechando apoyos marginales entre algunos filólogos e historiadores de cuño nacionalista hasta el punto de que se ha formado una plataforma para reivindicar su labor.

Por su parte, tras todo lo sucedido, la consejería de Cultura de la Diputación foral de Álava decidió asumir la gestión y control directo del yacimiento, dotándolo al año siguiente con un presupuesto de 140.000 euros de cara a realizar nuevos estudios de los cuales no ha salido nada que sea relevante desde entonces. 

Probablemente llegados aquí penséis que esto va del País Vasco, de la utilización política de la historia o algo así. Pues no. El asunto es más grave, generalizado y complejo. Simplemente he puesto dos ejemplos muy conocidos que se han dado en la misma provincia en los últimos años. Pero en realidad de lo que quiero hablar hoy es de cómo hay una serie de cosas raras que llevan décadas ocurriendo por toda España.

De cara a comprobarlo vamos a salir del País Vasco e irnos a dar una vuelta por las Castillas.

Empecemos por el Parque Arqueológico de Carranque, en Toledo. Compuesto por una antigua villa romana y los restos de un edificio palacial, el lugar está dedicado a los últimos siglos de la romanidad y el tránsito hacia la Edad Media en la zona. Pues bien, en 2012 se hallaron graves irregularidades en las cuentas anuales del consorcio que gestiona el complejo, hasta entonces sostenido en un 84% de su presupuesto a través de subvenciones de la Comunidad Autónoma. En concreto salió a la luz la existencia de una doble contabilidad mantenida en secreto por los responsables y a través de la cual se habían esfumado 800.000 euros solo en los ejercicios 2008 y 2009. Eso sin contar otra serie de pagos y movimientos sospechosos de dinero, hacia una empresa llamada Tragsa, de los que no se pudo sacar nada en claro al no conservarse registros detallados de las transacciones ni de los conceptos por los que supuestamente se pagaba.

En León tenemos también, que yo conozca, el caso de la llamada "Aula de interpretación de los castros de Rioscuro", en Villablino, un proyecto al que en 2008 se destinó una partida de más de un millón de euros procedentes de fondos para la reactivación de comarcas mineras. Siete años después allí no hay prácticamente nada. El dinero tampoco está.

En diciembre de 2002 una espada llamada Tizona fue declarada “Bien de Interés Cultural”, previo informe sobre su autenticidad desde la Universidad Complutense de Madrid. Cuatro estudios anteriores que determinaban categóricamente que no era la espada del Cid fueron desestimados. De hecho no existe mucha más evidencia histórica acerca de la existencia de Tizona y Colada, las espadas atribuidas al Cid por el Cantar del mio Cid –un documento histórico tan fiel a la realidad que incluso les atribuye características sobrenaturales- de la que pueda existir sobra la existencia de Excalibur o de Durandal. Finalmente pese a todo en 2007 la Junta de Castilla y León pagó 1,6 millones de euros a José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, a cambio de dicha espada cuyo valor de tasación real es de unos seis mil o siete mil euros. Lo mejor de todo es que la espada no era suya siquiera por lo que en 2013 el marqués tuvo que pagar una compensación a sus auténticos propietarios. No obstante descontada la multa todavía le quedó en torno a un millón de euros de beneficio en la “transacción”, todo ello a cargo del contribuyente.

En la vecina comunidad de Aragón el Gobierno regional anunció a finales de 2006 la compra a los duques de Sueca de un cuadro de Goya titulado Don Luis María de Borbón y Ballabriga. El cuadro fue adquirido a través de la Fundación Plaza, una entidad creada solo medio mes antes, la cual pagó con dinero público 10 millones de euros por dicho retrato. Da la casualidad de que los duques llevaban tiempo intentando deshacerse sin éxito del mismo. De hecho hoy se sabe que poco antes lo habían ofrecido en subastas privadas realizadas en Madrid por una cifra en torno a los 4 millones de euros y nadie lo quiso.

Dicha “Fundación Plaza” era a su vez subsidiaria de una sociedad mercantil llamada "Plataforma Logística de Zaragoza" que es de donde procedía el dinero público que usó para adquirir el cuadro antes mencionado. Pues bien en el patronato de esta segunda organización figuraban entre otros el marido de la entonces titular de Cultura del gobierno regional. Marido posteriormente imputado en el llamado caso Pagarés relativo a una posible malversación de fondos públicos durante el proceso de construcción de naves para la mencionada plataforma logística.  

Con posterioridad, a comienzos de 2007, el Gobierno aragonés pagó nuevamente 2,5 millones de euros por otro cuadro de Goya, esta vez por La letra con sangre entra, perteneciente a una colección privada. Poco antes los propietarios lo habían sacado a subasta en la sala Castellana de Madrid por 1,3 millones de euros y tampoco lo compró nadie. El dinero pagado acabó en una cuenta opaca en un banco londinense y allí se le perdió la pista.

Después de diversos informes, tasando los cuadros en valores muy inferiores a las cantidades que el erario había decidido pagar, las operaciones citadas quedaron bajo investigación de la unidad de blanqueo de capitales de la policía, la cual llegó a ampliar las pesquisas a tres cuadros más por los que la Consejería de Cultura del gobierno aragonés de esos años desembolsó otros 2,2 millones de euros. En todos los casos las cantidades abonadas superaban el doble de las tasaciones máximas estimadas por especialistas en lo tocante al supuesto valor de las obras.

Todos estos cuadros estaban destinados al llamado Espacio Goya, un proyecto por el que el Ejecutivo aragonés pagó 1,8 millones de euros a un equipo de arquitectos y que nunca llegó a realizarse porque un informe del Tribunal de Cuentas apreció múltiples irregularidades en la adjudicación de los contratos para dicho proyecto. Es más, el Gobierno aragonés también dilapidó una cantidad indeterminada, se ha llegado a publicar que de 24 millones de euros, en la construcción de una nueva "Escuela de Bellas Artes" para así desalojar la existente de los terrenos en que se pensaba ubicar dicho “Espacio Goya”... que nunca llegó a existir. 

Vamos ahora a Valencia, un lugar donde lo imposible se convierte en realidad y lo maravilloso en cotidiano. Allí está bajo investigación la época en que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) estuvo bajo la dirección de Consuelo Ciscar,  concretamente entre los años 2004 y 2014. Durante esos años la citada institución mantuvo llamativas relaciones con artistas semidesconocidos, por ejemplo el portugués Julio Cuaresma quien hasta que empezó a exponer allí jamás había vendido un cuadro por más de 600 euros. En cambio esta de al lado es su obra Della bestia triunphante por la que el IVAM pagó 32.400 euros. 

Hoy se investigan los vínculos de la mafia china con la institución y en concreto de su directora con el conocido Gao Ping, encarcelado recientemente (y luego liberado no vaya a ser que hable) por ser el presunto cabecilla de una gran red mafiosa de blanqueo de dinero en España. Él mismo o gente asesorada por él compraban muy baratas obras a artistas desconocidos que luego eran adquiridas por el IVAM a precios incrementados entre el 45% y el 1.500% del valor pagado. En otras ocasiones el IVAM las exponía, o subvencionaba los costes de exponerlas en el extranjero, para que las obras se revalorizasen y luego sus auténticos propietarios las vendiesen obteniendo magníficas plusvalías. En esa línea en el año 2008 eI IVAM pagó casi medio millón de euros a Espacio Tao (una sociedad madrileña dedicada al “arte” y controlada por el propio Gao Ping) a cambio de 63 fotografías chinas de un valor digamos… muy inferior en el mercado a la cantidad desembolsada por ellas. Incluso se trapicheaba presuntamente con las publicaciones dependientes del IVAM, adjudicando sin licitación abierta la edición de las mismas a amigos y colaboradores de Consuelo Ciscar y luego inflando los supuestos costes en la distribución de las revistas. 

¿Lo vais pillando o todavía no?. Si acaso lo explico más claramente. 
    
1- En los últimos años, debido a la coyuntura de crisis en España, se está produciendo un debate popular, en cierta forma una reedición de las polémicas intelectuales posteriores a 1898, sobre “qué es lo que falla en este maldito país”, por así decirlo. Creo que a estas alturas es de dominio público que en España existe un claro problema de corrupción política y empresarial (particularmente en el sector de la construcción y en el mundo financiero), aunque en más de una ocasión se ha puesto de manifiesto que esos problemas tienen ramificaciones en otros campos, como por ejemplo los medios de comunicación o las empresas dedicadas al suministro energético.

2- Sin embargo, a ese respecto, quizás no se ha prestado toda la atención debida a la existencia de un importante foco de corrupción en el mundo cultural español el cual empieza por la cúspide de las Universidades españolas y desde ahí se extiende por toda el resto de la infraestructura de instituciones culturales, caso de las grandes Academias, las consejerías de cultura de los gobiernos locales, diversas editoriales que trabajan fundamentalmente publicando material universitario o manuales escolares, patronatos de museos, así como diversas “fundaciones” subsidiarias de casas nobles y grandes empresas, o think tanks dependientes de partidos políticos.

3- En ese sentido el debate público sobre cultura en el país se ha centrado tradicionalmente sobre todo en torno a los malos resultados del alumnado durante la Educación Secundaria, la falta de fondos para investigación científica y tecnológica, o la captación fraudulenta de subvenciones dentro del mundo de las productoras de cine. Sin embargo, apartando la vista del detalle y observando el paisaje completo de la escena cultural hispana, se observa la existencia de una problemática de corrupción y decadencia mucho más extendida y compleja.

4- Para empezar dentro del mundo universitario español existe una endogamia sistémica que según datos del propio Ministerio se cifraba en torno al 73% de los docentes en el pasado curso. Esos niveles, propios más que de endogamia de una suerte de feudalismo académico, permiten considerar ese sector como la cuna de una casta corrupta muy parecida a la que nutre el sistema de partidos políticos.

Son abundantísimos los casos de cátedras o puestos de profesor titular que son desempañados por hijos, cuñados, hermanos, yernos o discípulos directos de quienes han ostentado previamente el cargo. Algo que va completamente en contra de la tendencia a favor de la meritocracia, la movilidad y la internacionalización en la contratación del profesorado, rasgos comunes a las instituciones académicas punteras en el resto del mundo (una de las razones por las que el grueso de las más de 70 universidades españolas sufre enormes problemas para conseguir de forma habitual buenas posiciones en las diversas listas internacionales que califican periódicamente la excelencia universitaria).

5- De ese núcleo de instituciones salen luego tentáculos que se extienden por otros campos y conectan a muchos profesores y supuestos intelectuales con los grandes partidos políticos y a su vez a estos con un montón de pseudoinstituciones culturales y organismos públicos regionales hacia y desde los que a su vez fluye un auténtico maná en forma de  subvenciones de todo tipo, muchas veces concedidas en la práctica a dedo y en función de afinidades ideológicas. En sentido inverso, se habla por ejemplo de los consejos de administración de las grandes empresas energéticas como un lugar de retiro dorado para muchos políticos, pero también las cátedras universitarias operan así en ocasiones.

Lo que he intentado exponer hoy son algunos ejemplos puntuales de las por otra parte múltiples formas a través de las cuales determinados recursos económicos públicos son parasitados (en concreto diversas partidas dedicadas a la promoción cultural). Y lo son no solo a manos de políticos profesionales, insisto, sino también a mayor gloria y beneficio de toda una casta académica e intelectual, integrada por profesores, arqueólogos, dueños de editoriales que editan manuales con fondos públicos, comisiones en las que se conceden premios amañados de antemano, o consejeros de fundaciones culturales que básicamente cobran por no hacer nada, o por mantener la boca cerrada…

En muchas ocasiones parte de esa gente simultanea varios de esos cargos y usa la influencia que le confieren para, por un lado perpetuar en el entorno a familiares o gentes fieles y afines a su forma de pensar y, por otro lado, lucrarse a pequeña escala desviando fondos hacia proyectos personales, promocionando publicaciones propias, amañando la obtención de fondos de investigación, etc.

6- El que todo lo anterior no haya sido percibido en toda su gravedad por el público se debe a dos cuestiones. Por un lado las cifras que se mueven en estas operaciones son mucho menores que las que se han manejado tradicionalmente en las corruptelas en torno a las cajas de ahorros o las grandes obras públicas. 

7- Además el mundillo cultural hasta ahora se ha beneficiado de su opacidad y del desinterés y el desconocimiento de jueces o periodistas. Aun así el volumen de dinero que se mueve a través de esos canales no es nada despreciable y da para que la corrupción a esos niveles arroje beneficios muy respetables sobre todo porque en la práctica es un campo totalmente inmune a posibles problemas judiciales. En cierta forma es algo parecido a lo que ocurre en España con el pujante sector del doping deportivo, negocio que resulta prácticamente igual de rentable que el tráfico de estupefacientes… pero mucho menos arriesgado. 

Ejemplo: En 2007 se produjo la operación Tertis, en cierta forma el equivalente para temas de Patrimonio de la Operación Puerto. En el marco de la misma se detuvo a más de 50 personas integrantes de una red que había saqueado –que se sepa- nada menos que 32 yacimientos arqueológicos en el Sur de España (una actividad que raramente sale en prensa pero que es muy común en este país y muy lucrativa). Pese a que se les incautaron 300.000 piezas (sí, no he puesto un cero de más, he dicho trescientas mil piezas almacenadas, eso sin contar las que ya podían haber vendido) al año siguiente un juez de Marchena al cargo del caso ordenó no solo el sobreseimiento del mismo, sino –atención- la devolución de las piezas a los “propietarios”. Eso pese a que, por si fuese poco, también existían grabaciones en las que los integrantes de la red hablaban de sus actividades.

Si los vulgares saqueadores al margen del sistema se benefician de tal impunidad imaginaos lo complicado que es probar más allá de toda duda el amaño de una plaza universitaria, el fraude en un premio literario, la sobrevaloración en la tasación de un cuadro o un objeto arqueológico, o la concesión irregular de unos fondos de investigación desde un puesto dentro de un organismo cultural oficialmente reconocido. De hecho a día de hoy no existen prácticamente precedentes de sentencias en ese sentido. Hay escándalos, rumores, algunos casos especialmente sangrantes que saltan a los periódicos, etc., pero rara vez nada de eso deriva en sanciones o consecuencias tangibles.

8- En último término todo este edificio se mantiene en pie porque, más allá de tensiones puntuales, gran parte de la intelectualidad y sobre todo del mundo académico español ha aceptado acomodarse a funcionar en la práctica como pensadores al servicio del poder establecido, o bien entregarse a un tácito pacto de no agresión con el mismo. 

Ejemplo: entre el 9 y el 13 de mayo de 1984, en Toledo, en un lugar llamado San Juan de la Penitencia, se produjo un curioso encuentro promovido bajo el auspicio de la Fundación José Ortega y Gasset. Por allí pasaron Felipe González (en aquel entonces presidente del Gobierno), Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Santiago Carrillo, Josep Tarradellas y Gutiérrez Mellado para reunirse a puerta cerrada con treinta y dos especialistas, entre ellos la flor y nata de los historiadores patrios, junto con algunos politólogos venidos de Estados Unidos. Los investigadores invitados a aquel encuentro tenían que comprometerse entre otras cosas a no liberar información "sensible" por espacio de tres años. El peculiar simposio sirvió en la práctica para establecer los cánones y límites a los que se ajustó en adelante el relato público de la Transición en los manuales escolares o las enciclopedias producidas por editoriales nacionales, siendo Javier Tusell, catedrático de la UNED, el encargado de realizar la síntesis que desde entonces constituye la base de todo capítulo de libro o documental sobre el tema que se imprime o patrocina con fondos públicos. Y como eso no bastó en el año 2000 el Congreso habilitó una partida de cuatrocientos millones de pesetas de la época para “estudiar históricamente la Transición”, dinero que fue generosamente repartido entre la élite académica sin que de ahí surgiera ningún resultado reseñable de cara al público. Finalmente en 2007, de cara a justificar ese tipo de remesas que se siguieron pagando a intelectuales de renombre para que estudiaran bien la cuestión (o más bien para todo lo contrario), se fundó la Asociación para la defensa de la Transición presidida por el teniente general Andrés Casinello y con la participación de personalidades como Rafael Ansón, o Eduardo Navarro.

Antes de que todo eso ocurriese, en 1980, el por entonces líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, había creado a su vez la Fundación Cánovas del Castillo con la finalidad entre otras cosas de promover publicaciones que resaltasen los vínculos de su partido con la tradición política de la Restauración, para así de paso disimular la sombra que por entonces relacionaba a su formación con el Franquismo (tiene gracia en todo caso el movimiento, al ser el régimen político de la Restauración solo un poco menos democrático y por demás igual de corrupto). Obviamente el resto de partidos políticos importantes del período pronto hicieron lo mismo, creando sus propios embriones de think tank dedicados a publicar revistas "serias" y organizar congresos y reuniones, en cada caso con sus peculiaridades. 

   Y todo ese "tálamo incestuoso" no deja de ser un pequeño ejemplo, la punta del iceberg. Porque luego cada Fundación dependiente de los grandes partidos tanto estatales como de ámbito nacionalista regional, cada Gobierno autonómico, cada Diputación foral, e incluso muchas fundaciones dependientes de las grandes empresas del país como El Corte Inglés (Fundación Ramón Areces) o El Banco Santander (que controla indirectamente los famosos cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo) distribuyen generosamente cada año pagos en forma de becas, o subvencionan proyectos de investigación indeterminados a los protegidos de los amigos de turno.... y todo eso da para vivir muy bien. Al menos si uno se sitúa en una posición de cobrar, o al menos controlar, el reparto de varios de esos sueldos y subvenciones; o de lograr que tiradas enteras de tus libros sean publicadas a cuenta de fondos facilitados a tal propósito y luego obligatoriamente compradas en su mayoría por bibliotecas y organismos del conjunto; de ser invitado (cobrando) a los congresos, cursos, seminarios y conferencias que organiza ese entramado de instituciones o bien alguno de tus colegas dentro del "sistema", etc. La única condición es no tocar los huevos demasiado.

Producto de esta simbiosis en España la figura del intelectual como pensador crítico e independiente se encuentra en extinción. Como diría George Orwell, en nuestro país el ataque consciente y deliberado contra la honestidad intelectual viene sobre todo desde las filas de los propios intelectuales. Algo que demostró hace poco la propia Real Academia de la Historia con su famoso "Diccionario Biográfico". 

La consecuencia última de lo anterior es que a medio camino entre los tertulianos televisivos y el ciudadano de base lo único que sobrevive en este país es un estrato intermedio compuesto cada vez más por una inmensa y sobrecargada casta de burócratas académicos y de funcionarios del pensamiento dedicados a publicar "x" número de páginas al año en forma de artículos y ponencias cuya finalidad es básicamente generar currículum para sus autores y no la de realizar ningún tipo de aportación práctica a la sociedad, de la cual por cierto no dependen de ninguna manera sus ingresos, sus expectativas de promoción profesional, o sus posibilidades de recibir grandes premios “culturales” los cuales en muchos casos se otorgan como recompensa a fidelidades. 

   En conclusión. Como he intentado plantear someramente la problemática cultural de este país es un tema que excede con mucho las cuestiones habitualmente más discutidas al respecto, entre ellas la falta de fondos para investigación científica, el posible modelo educativo a implantar en los colegios, la sensación de opresión lingüística que esgrimen los nacionalismos periféricos, o la obscena manipulación de la Historia que tanto la clase política estatal como este último tipo de movimientos llevan a cabo de forma sistemática. Algo más huele a podrido... 

   ... y no es en Dinamarca. 

18 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la entrada.

    Una puntualización muy menor sobre la Escuela de Artes de Zaragoza que comentas. No se gastó esa desconocida e indeterminada cantidad de dinero en llevar la Escuela al Espacio Goya que nunca existió. Lo que ocurría es que la Escuela de Artes estaba desde hacía mucho tiempo en el edificio que querían convertír en el Espacio Goya, así que se gastó ese dinero en construir una nueva sede para la Escuela y desalojarlos de donde estaban para hacer hueco a un "Espacio Goya" que nunca llegó a existir, así que el edificio está vacío (que yo sepa).

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    1. Muchas gracias. En el fondo sois vosotros los que tenéis que puntualizar o añadir casos ya que todo esto aparece muy poco en prensa y yo he contando algo de lo que se, lo que he escuchado, lo que se dice... pero claro, no lo puedo saber todo, ni siquiera dominar los detalles de cada caso.

      Estoy seguro de por vuestra parte muchos habéis escuchado susurros de algún caso que ha ocurrido en vuestra provincia o vuestra Universidad. Es casi inevitable. Compartidlo.

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    2. He leído con atención tu post; y te agradezco el trabajo y la dedicación que destila.
      Seguí algunos de los casos (fraudes) que mencionas; conozco unos cuantos casos de premios "adjudicados de antemano" y otros de adquisición de "obras de arte" a artistas desconocidos fuera del ámbito político (nacionalista o no) que firmaba los cheques para pagar esa obra.

      Este post nunca seria publicado por ninguno de los medios de comunicación que viven a costa de subvenciones y publicidad institucional. Esa es otra prueba de la ocultación que mencionas en el texto. Espero que algún día, blogs como este sean leídos por miles de personas, porque estoy seguro que de esa difusión se desprenderá algo más que la amargura que nos produce a los pocos que (aún) damos más credibilidad a estos blogs que a aquellos medios.

      NOTA: durante la lectura he encontrado un par de errores en la redacción y he pensado que no te será difícil subsanarlos.

      En los primeros párrafos escribes "concejales" cuando en realidad te refieres a "consejeros" del Gobierno Vasco. La frase concreta es: "concejalía de Cultura del Gobierno Vasco".

      Más abajo escribes: "muy inferiores a las cantidades que el erario público había decidido pagar las operaciones citadas". Es una expresión que se repite mucho en medios de comunicación y hasta en discursos públicos. Pero es errónea: si es "erario" es público, no existe el erario privado; por tanto "erario público" es una redundancia innecesaria.

      Gracias por publicar este reportaje (que con las últimas modificaciones legales no está exento de reprobación por parte de la autoridad competente).

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  3. Sin salir de la comunidad autónoma te has ido de Castilla la Mancha (Toledo) a Castilla y León (León)

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  4. Corregidas las erratas que habéis señalado. Gracias.

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  5. Gracias por el post. Es recomendable también echarle una ojeada al libro de G.Moran para ver como la corrupción en el mundo cultural es anterior a la transición.

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  6. ¿Qué libro de Moran? Por favor, no nos dejéis a los que no sabemos con la miel en los labios. Demangeon o quien sea, si me puedes contestar te lo agradeceré infinito.
    En cuanto al autor: excelente post. Te he añadido a mis feeds. :-)

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    1. A lo largo del texto he puesto diversos enlaces, deberían verse porque las letras de los mismos son de un color ligeramente distinto. Por ejemplo cuando digo que la endogamia del profesorado fue contabilizada de un 73% en el pasado curso si clicais ahí el enlace os lleva a un texto más extenso en este caso en la sección de noticias de El País donde se publicó hace poco un estudio al respecto. De hecho en esta entrada en concreto he incluido unos diez enlaces donde se desarrollan más algunas de las cuestiones que expongo.

      En esa línea, ya casi al final, tres párrafos antes de acabar, el texto incluye explícitamente la frase “no tocar los huevos”. No lo escribí por escribirlo. Tiraba a dar. Clickando ahí el texto os llevará a la noticia a la que aludo indirectamente, aunque la doy por muy conocida. El boicot encubierto del que fue objeto un reciente libro del periodista Gregorio Morán titulado El cura y los mandarines básicamente por meterse indirectamente con alguien (aunque visto el libro realmente no es para tanto, pero así es este país).

      Dicho libro en el fondo es una segunda parte de un ensayo más amplio que comenzó con otro libro (a mi juicio más interesante que este) que es El cura en el erial.

      El conjunto de las dos obras puede ser un poco peñazo para lo que es el público generalizado y lo más jugoso os resultará como Morán se mete con Ortega y Gasset, con el difunto marido de la duquesa de Alba o con Cela. En cambio lo interesante es otra cosa. Básicamente Morán desarrolla en ambras obras a lo largo de cientos de páginas una tesis básica que sería narrar la gestación de un auténtico páramo cultural en España. El marco cronológico que toca abarca desde el año 40 al 96 aunque básicamente lo interesante que cuenta su ubica en el período 1940-1964 en torno al cual se explica como la vida cultural e intelectual española, ya básicamente muy tocada por cómo era el país, por las tasas de analfabetismo y demás, fue definitivamente segada debido a que la mayor parte de intelectuales dignos de tal nombre que había en España a finales de los años 30… simpatizaban con la República, luego se tuvieron que exiliar o pasaron a un segundo plano. Es así como el franquismo patrocinó un mundillo universitario, periodístico y literario donde medraba el más tonto y conformista en vez de lo contrario (que sería lo habitual en un país normal). Y de esos lodos… lo que tenemos ahora.

      Lo he resumido mucho, por supuesto.

      Del mismo autor recomiendo ya puestos otro libro que es El precio de la Transición, del año 1992 donde el mismo Morán refería por ejemplo la anécdota que he comentado sobre el famoso encuentro del 84 en Toledo.

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  7. Si para pertenecer a toda esa marea de charlatanes está prohibido tocar los huevos, olvídate de entrar en el club. Enhorabuena por el post. Te recomiendo que leas al gran olvidado de estas cuestiones: José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigua de la USC. Historiógrafo, más que historiador, sus libros rezuman una crítica constructiva, pero no menos certera, del sistema universitario español en su conjunto.

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    1. Tomo nota. De Galicia, historiador aunque no ejerce y trabaja de periodista, me ha parecido interesante lo muy poco que he leido de Miguel-Anxo Murado.

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  8. El juez inhabilita durante dos años a gestores y patronos de la Bienal de Arte de Sevilla que en solo tres ediciones acumuló una deuda de más de 2,3 millones de euros.

    http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/21/actualidad/1453376835_102090.html

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  9. Excelente blog, te descubrí la semana pasada y poco a poco estoy leyendo todas las entradas.
    Yo creo que el problema básico es que después de la transición se han conservado todos los privilegios franquistas a los que trabajan o se relacionan con la administración, en muchos casos porque eran o son las mismas personas o empresas las que siguieron "trabajando" en el mismo puesto, ejemplos:
    -Los robos de bebés en los hospitales siguieron hasta entrados los años 80, porque el personal del hospital era el mismo que en los 60 con los usos y costumbres de entonces, con las monjas entrando y saliendo con niños en brazos sin dar explicaciones.
    -En España tenemos 15 exorcistas pagados por la iglesia católica, que como no se autofinancia necesita dinero que el estado religiosamente aporta todos los años con nuestros impuestos.
    -Las grandes constructoras dan presupuestos muy ajustados para las obras públicas, una vez conseguidas las adjudicaciones engordan el presupuesto, y las administraciones pagan sin pedir explicaciones. Con esto, las constructoras se aseguran eliminar la competencia y repartirse la construcción de infraestructuras.
    Todos estos son vicios rancios, y con la transición no se cortaron y se empezó de nuevo. ¿Alguien cree que si se hubiera empezado de cero, sucederían estas cosas?.
    Pues nada, a ver si el vendaval político en que estamos se lleva toda la chusma que permitió que perdurara esta mafia.

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  10. De como está el patio:

    http://www.elconfidencial.com/comunicacion/2016-04-27/prisa-prohibe-que-sus-periodistas-participen-en-la-sexta-tras-la-conexion-de-cebrian-con-panama_1190951/

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  11. Otra página defendiendo la estafa del yacimiento de Iruña Veleia

    http://www.amaata.com/

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  12. Un ejemplo muy bueno de todo este contubernio del que intento hablar someramente en mi entrada lo está aportando la "Cátedra Complutense de Memoria Histórica del siglo XX", ejemplo además de que este tipo de cosas no son solo propias de "la derecha" sino que los intelectuales "progresistas" son tan permeables como el que más a la chapuza, los sobresueldos y a apuntarse a un bombardeo con tal de conseguir una línea más en su currículum.

    Un proyecto para reformar la toponimia del callejero de Madrid que está siendo un despiporre pese a contar con el "asesoramiento" de casi 200 (¡¡200¡¡) historiadores, sociólogos, antropólogos y archiveros. No se sabe muy bien haciendo qué.

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  13. "El Museo de la Evolución Humana cuenta con un presupuesto para 2016 de 125.570 euros y su actual director cobra 58.000 € brutos anuales, una cantidad sensiblemente inferior a la de su antecesor..."

    http://ultimocero.com/noticias/2016/10/05/el-sueldo-de-los-directores-nombrados-a-dedo-en-los-museos-regionales-de-la-junta-supone-casi-la-mitad-de-todo-su-presupuesto/

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  14. Vaya, que sorpresa: La exdirectora del IVAM, nuestra amiga Consuelo Ciscar, pagó para que le hicieran la tesina a su hijo "artista".

    http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/18/actualidad/1495085104_213411.html?prod=REG&o=COM&event_log=go

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