martes, 14 de octubre de 2014

Beckham en Brasil y Napoleón en Venezuela



La parte más emocionante del viaje fue conocer a los yanomami. Nunca antes habían permitido que las cámaras entrasen en su poblado. Era un lugar donde nadie conocía el fútbol ni quién era yo. Uno de los más viejos de la tribu me preguntó: ¿y tú qué cazas?,¿cómo es tu selva?. Cuando les dije que jugaba al fútbol, les tuve que explicar en qué consistía...

David Beckham



La cadena Discovery MAX y Canal Plus estrenan esta noche en España el documental David Beckham en Brasil, una producción centrada entre otras cosas en acompañar al famoso exdeportista y vendedor de calzoncillos en un viaje que le llevó a recorrer algunas zonas de la selva amazónica al Norte de Brasil. El plato fuerte de dicho producto consiste en confrontarnos una vez más con el mito de la tribu de cándidos nativos desconectados del mundo exterior. No os lo traguéis. Desgraciadamente quedan pocos "buenos salvajes" en el planeta; eso si es que alguna vez los hubo. Lo que si quedan en el mundo son zonas atrasadas donde indígenas muy pobres de vez en cuando tienen que prestarse a hacer el paripé ante turistas o documentalistas, normalmente escenificando los primeros aquello que los segundos esperan ver. Todo a cambio de comida, medicinas, o algún pago de otro tipo. De hecho en España ya hemos vivido más manipulaciones parecidas basadas en tópicos de lo más rancio a través de Perdidos en la tribu, programa emitido por Cuatro TV en su momento.

Lo cierto es que no voy a perder el tiempo criticando esas cosas. Todos somos adultos y hoy en día el que se deje engañar por la televisión es básicamente porque quiere. En realidad el hecho anterior simplemente me sirve para recuperar una vieja historia sobre antropología y sobre cómo precisamente los yanomami perdieron su inocencia. Aunque en realidad es dudoso que alguna vez la poseyesen.

Los yanomamo o yanomami son un grupo indígena hoy reducido a unos pocos miles de individuos que vive, o más bien malvive, a lo largo de la zona fronteriza entre Venezuela y Brasil. Habitan en aldeas ubicadas en un territorio selvático protegido, debido a lo cual constituyen comunidades más o menos aisladas del mundo exterior. Pero ese “más o menos” no evita que documentalistas, antropólogos, miembros de las administraciones locales, buscadores de oro, misioneros salesianos y otra variada fauna de personajes pululen habitualmente por sus poblados o los territorios cercanos. Incluso a veces algunos miembros de esas tribus aceptan aparecer en documentales televisivos o desplazarse a congresos de antropología.

Es más, el salto a la primera plana de ese grupo étnico no se produce gracias a David Beckham sino que los yanomami se hicieron famosos ya hace mucho tiempo, en 1968, gracias a un antropólogo estadounidense llamado Napoleon Alphonseau Chagnon. En concreto cuando un libro escrito por él y titulado Yanomamö: The Fierce People se convirtió en un auténtico best-seller a nivel popular (y creo que, por ejemplo, a día de hoy sigue siendo el libro de antropología más exitoso de todos los tiempos con aproximadamente un millón de ejemplares vendidos desde su primera publicación). La historia de todo lo que rodeó las investigaciones de Chagnon tiene miga así que hoy me voy a detener en ello.

Estamos en 1964. En aquel momento Napoleon Chagnon un joven de veintiséis años, discípulo del famoso Leslie White (obviamente, en cuanto a lo de "famoso", solo a los aficionados a la antropología cultural les sonará este nombre) buscaba algo que hacer con su vida y de cara a ello tuvo la suerte de haber acabado sus estudios en una época en que la imagen pública de la antropología se encontraba en su cima, al menos en el mundo anglosajón. El año anterior Dead Birds, una película documental sobre los rituales guerreros entre las tribus de Nueva Guinea rodada por el también antropólogo Robert Grosvenor Gardner había conocido un cierto éxito. Y precisamente hacía poco que también había sido traducido al inglés, con buenos resultados de ventas, Tristes Trópicos (1955) el texto de Claude Lévi-Strauss sobre sus expediciones etnográficas a Brasil entre 1935 y 1939Eran también los tiempos donde Margaret Mead resultaba ser una de las autoridades más respetadas en el mundo de la antropología.

Así las cosas Chagnon decidió consciente o inconscientemente emular y a la vez fusionar el punto de vista de los dos éxitos antes citados -el documental de Gardner y el texto de Lévi-Strauss- por lo que se embarcó en un viaje de investigación y aventura decidido a narrar los rituales guerreros de algún pueblo adecuadamente primitivo preferiblemente en la zona del Amazonas. Al final sin embargo se desvió un poco y acabaría pasando cerca de año y medio en las selvas del curso alto del río Orinoco, conviviendo con los yanomami.


Tras su regreso a la civilización escribió el libro antes mencionado, publicado como se ha dicho en 1968. En él Chagnon narra sus supuestas aventuras, los riesgos que afrontó a lo largo de su estancia en la selva, incluyendo el ataque de un jaguar, de una anaconda, inmensas arañas negras y otros mil y un peligros que pretendidamente estuvieron a punto de acabar con su vida en diversas ocasiones. Además, siempre según su relato de los acontecimientos, los yanomami serían un pueblo de guerreros puros que, lejos de los convencionalismos civilizados, se veían abocados a un estado de lucha y enfrentamiento perpetuos.



Hoy sabemos, o al menos sospechamos, que Chagnon de cara a su libro se inventó datos y hechos. Además para recabar información sobre tabúes, creencias ancestrales y, sobre todo, genealogías de los miembros de la tribu (un aspecto que le interesaba mucho), Chagnon se llevó consigo a la selva un abundante arsenal de navajas y machetes de metal (material que los yanomami no sabían fabricar) con los cuales iba recompensando la colaboración de los miembros de los poblados. Un hecho que es posible que excitase las rivalidades entre los sujetos de estudio, las cuales posteriormente Chagnon documentaba encantado.

No obstante lo más pintoresco es el efecto de arrastre que Chagnon desencadenó. Para empezar el intrépido antropólogo no viajó solo a la región sino que lo hizo acompañado de más gente. Sobre todo Timothy Asch -un cineasta y etnógrafo- y James V. Neel, un prominente genetista.

Neel había hecho su carrera estudiando a los supervivientes de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Curiosamente lo primero que hizo nada más llegar a la selva fue realizar un estudio sobre los niveles de radiación en sangre presentes entre los yanomami. Sus conclusiones fueron que en general esos niveles, así como de metales pesados y toxinas ambientales, resultaban similares a los de cualquier habitante promedio de una gran urbe norteamericana de la época. Hoy se sospecha que la Comisión de la Energía Atómica de los EE.UU. pagó a Neel para arreglar esos resultados y disminuir así el temor a las pruebas nucleares entre el público estadounidense de por entonces, ya que si un pueblo aislado de la selva presentaba los mismos niveles de radiación en sangre que los habitantes de Nevada... sigan ustedes el razonamiento.  

Además durante su estancia de investigación Neel y Chagnon vacunaron a un millar de yanomami de la zona contra el sarampión. El caso es que durante los años subsiguientes varios cientos de ellos murieron precisamente de esa enfermedad, lo que ha llevado a especular con varias hipótesis sobre la posible relación causa-efecto entre ambos hechos incompatibles sobre el papel. Una es que Neel usó el programa de vacunación para de algún modo testear la resistencia inmunológica de los yanomami. Aunque esa suposición resulta demasiado perversa quizás. Otra es que simplemente por error el tipo de vacuna elegida –llamada Edmonston B- era demasiado fuerte y pudo causar por sí misma el estallido de la posterior epidemia que buscaba prevenir, o bien pudo producir reacciones adversas e inesperadas en una población con unos niveles de anticuerpos más reducidos que un ciudadano occidental promedio para cuyos hijos estaba pensada originalmente dicha vacuna.

Pese a todo en su momento esos pecadillos pasaron desapercibidos y, con el tiempo, Chagnon se convirtió en la referencia internacional por excelencia acerca de los yanomami como pueblo. Incluso empezó a ser valorado, por parte de aficionados a la antropología y lectores de sus libros, como una especie de luchador por los derechos indígenas. Por contra a Chagnon esas cuestiones no le importaban lo más mínimo, aunque a comienzos de los años 90 usó esa posición de prestigio y reconocimiento público alcanzada para tejer excelentes amistades con el círculo del por entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez. Entre ellas destacan sus relaciones con un turbio personaje llamado Carlos Brewer-Carías, dentista de formación, supuestamente naturalista de vocación y con un puesto en el gobierno de Andrés Pérez. Carías contactó con Chagnon para ofrecerle ser el rostro visible de una fundación llamada FUNDAFACI -oficialmente encaminada a tareas humanitarias con colectivos étnicos y sociales desfavorecidos- que en realidad había sido creada como un medio para blanquear su imagen por parte de la que en la época era la amante del presidente, Cecilia Matos.

El trabajo posterior de Chagnon consistió en organizar viajes a las aldeas yanomami en territorio venezolano. Visitas que funcionaban como fachada publicitaria para el gobierno, el cual proporcionaba todas las facilidades y hasta fletaba helicópteros del ejército para que Chagnon pudiese llevar a reporteros de ABC News, Newsweek, o The New York Times a sobrevolar los poblados yanomami y mostrarles que todo estaba en orden. Mientras tanto lo que ocurría en realidad es que Brewer-Carías fomentaba las excavaciones mineras ilegales, en busca de oro, dentro del territorio yanomami supuestamente protegido. Encima usaba como retórica para ello los postulados del propio Chagnon sobre los yanomami para presentarlos de cara al público interno como belicosos salvajes peligrosos a los que había que controlar.

Todo eso terminó cuando Andrés Pérez fue destituido de su cargo por corrupción a comienzos del año 93. Aunque para entonces uno de aquellos helicópteros sobrecargado de reporteros y turistas ricos había derribado durante el aterrizaje el techo de una chabola indígena con varios yanomami dentro. Además en los años subsiguientes un nuevo brote epidémico volvió a afectar a las aldeas yanomami de la zona, posiblemente habiendo iniciado el contagio los reporteros y turistas que afluyeron en masa durante las visitas relámpago organizadas por Chagnon. Éste último pese a todo salió bien parado de todas esas irregularidades asegurando que no sabía nada. Nada de nada. 

Poco después, en el año 96, se produjo otro hito cuando en la zona se rodó un documental de la BBC de sugestivo título, Warriors of the Amazon. En dicho documental, minuto 50 en adelante, se menciona -y muestra fugazmente- la muerte después de varios días enferma de una joven yanomami que acababa de dar a luz, así como del recién nacido poco tiempo después. El hecho de que hubiese un dispensario médico a tres horas y media de viaje del poblado, que el equipo que grabó el documental durante el mismo hiciese traer desde Inglaterra una cámara nueva fletando especialmente un vuelo para ello pero no moviese un dedo para ayudar a la joven o traerle medicina alguna y que además al parecer pagasen a los miembros de la tribu para poder grabar de lejos su cadáver resultan hechos un tanto controvertidos. Por decir algo.

Lo que es más, en ese documental ejerció como “asesor etnográfico” Jacques Lizot, un antropólogo francés (discípulo del mismísimo Lévi-Strauss) atraído a la zona precisamente por Chagnon avanzados los años 70, tras lo cual se quedó a vivir de forma permanente allí durante más de quince años al término de los cuales orquestó la filmación del anterior documental. Lo interesante de Lizot no obstante era su obsesiva fijación con estudiar las costumbres sexuales de los jóvenes yanomami a los que convencía para que a cambio de machetes o bisutería llevasen a cabo actos de masturbación y de sexo homosexual en su presencia. Cuanto menos peculiar su línea de trabajo.

Lizot, fallecido recientemente, pese a los rumores sobre sus extrañas investigaciones nunca tuvo problemas formales... en Venezuela. En realidad murió en Marruecos huyendo de una acusación por sucesos parecidos, pero ocurrida en Francia. 

   Igual de controvertida y peculiar resulta la trayectoria de Kenneth Good. El bueno de Kenneth fue un fiel discípulo de Chagnon hasta que diversas afrentas personales le llevaron a posicionarse en contra de su mentor a mediados de los 70 en lo relativo a una disputa entre Chagnon y el celebérrimo Marvin Harris acerca de si los yanomami consumen al día más o menos calorías de las contenidas en un Big Mac de MacDonalds. ¿Parece una broma verdad?. Pues no. Nunca hay que tomarse a broma el choque de egos entre dos señores feudales del mundo académico. 

Tras eso Kenneth, aunque caído en desgracia ante su mentor, optó por quedarse en la zona estudiando a los yanomami, aunque ya por su cuenta y, al igual que Lizot, pronto tomó mucho interés por las costumbres sexuales de los indígenas. En su caso de las jovencitas. A sus 34 años y sin éxito con las jóvenes universitarias yanquis encontró un excelente partido en una niña de nueve años de la aldea de Hasupuweteri llamada Yurima a la que convirtió en su novia oficial, aunque no piensen mal porque esperó como un caballero para consumar la relación hasta que ella cumplió catorce años.

Claro está tales hechos también pueden ser vistos como éticamente controvertidos cuanto menos. Todo sea dicho parece ser que el matrimonio duró, o al menos seguía vivo hace algunos años cuando Good ya había llevado a Yurima –que por entonces le había dado dos hijos- a vivir con él a los EE.UU. Antes de eso la pareja tuvo altibajos, como cuando una parte de la tribu violó en masa a la joven y le cortó una oreja en uno de los períodos en que Good se encontraba ausente de la zona impartiendo conferencias en plena civilización. Pero bueno, son cosas que pasan. 

  Finalmente en el año 2000 se publicó Darkness in El Dorado del periodista Patrick Tierney, contando algunas de estas historias en torno al tinglado yanomami orquestado por Chagnon y sus amigos antropólogos, sobre las prácticas extrañas o poco éticas que habían envuelto sus investigaciones y sobre cómo a través de los libros y documentales que publicaron glorificando sus experiencias en la jungla casi todos ellos se habían hecho millonarios.

La mencionada controversia también impulsó Secrets of the Tribe, un documental rodado en 2010 y exhibido en Sundance, obra de José Padilha (el director de cine brasileño responsable del imprescindible documental Bus 174 y las dos magníficas entregas de Tropa de élite, pero también del reciente y patético remake de Robocop).

Con motivo del revuelo levantado por las crecientes insinuaciones la poderosa American Anthropological Association inició una investigación sobre los hechos que se saldó con una votación entre sus miembros la cual resultó favorable a eximir a Chagnon y sus compañeros de toda culpa por 846 votos contra 338. El proceso tuvo ciertos componentes de farsa ya que en casos como estos las amistades o enemistades dentro del mundo académico (Chagnon fue durante mucho tiempo profesor en la Universidad de California) y la solidaridad profesional o la simple chifladura operan en gran medida. Hablamos del mundo universitario, ya saben... Así mucha gente que votó a favor o en contra en la mencionada votación ni siquiera se había leído el informe, no sabía qué se votaba y hasta un antropólogo ugandés pidió la palabra en una asamblea abierta de la A.A.A. donde se trataba el tema para anunciar que los “occidentales” habían creado el virus del Ébola y lo estaban diseminando sobre su país desde aviones. En resumen, se han dado asambleas de socios del Real Madrid (o del Barcelona, ya puestos) menos ridículas, pintorescas y caóticas.

  Al final, tras todo esto, el año pasado Chagnon fue elegido miembro de la prestigiosa Academia de Ciencias de los EE.UU. y en general todas las consecuencias de esta controversia que he intentado resumir se reducen hoy en día a que aquellos integrantes del mundo académico que conocen vagamente el asunto de fondo suelen preferir el epíteto yanomamo -como transcripción correcta del apelativo de la tribu en cuestión- en el caso de creer en la buena voluntad y la inocencia de Chagnon y sus colegas respecto a todo lo que he ido contando. Mientras tanto, por oposición, aquellos que deploran el comportamiento de Chagnon suelen preferir usar la palabra yanomami. Terminada en i.

Y así llegamos al final de esta historia de hoy, regresando al principio. Parece ser que ahora también Beckham ha ido a lucrarse a la zona y los pobres yanomami -que ya deben estar hartos de ver cámaras, helicópteros… y gilipollas con pintas en general- habrán suspirado y representado su papel dando a los recién llegados lo que éstos desean ver (en este caso supongo que en vez de aguerridos combatientes ha tocado el papel de buenos salvajes, inocentes y de buen corazón) a cambio de que luego al marcharse esos mismos recién llegados les dejen algunos lotes de alimentos, machetes y quizás medicinas o algo de dinero.

Que serán primitivos, pero han dejado de ser ingenuos hace unos años.  

17 comentarios:

  1. Yo le recomiendo el blog personalmente a todo el que me encuentro y tiene conexión a Internet. Pero estoy completamente fuera de las redes sociales así en eso no puedo ayudar.

    He visto que en las páginas personales suele haber intercambio de enlaces. Si hay páginas personales que sigues, puedes proponérselo a sus autores.

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  2. Nah, da igual, es que soy un poco llorica.

    El problema en estos tiempos es que tanto las redes sociales como Google condicionan mucho la divulgación en Internet. Y pienso que para mal. Ahora como bloguero lo estoy viendo desde dentro y a veces me dan pataletas.

    Por un lado hoy en día si eres muy activo en las redes sociales puedes arrastrar desde ahí un porcentaje importante del público. El problema es que para eso necesitas invertir tiempo. Como para empezar todo el mundo trabaja para vivir, si después de invertir tiempo en generar el contenido de un blog o página tienes también que invertir una horita todos los días en estar presente en Facebook, Twitter y similares, eso revierte a su vez en el tiempo que dedicas a contar cosas de calidad. De esa forma llega un punto en que mucho del contenido más masivamente difundido por esos medios... es precisamente un contenido que ha sido muy poco elaborado y en realidad ha invertido más horas en viralizarse que en pensar qué cojones se quiere viralizar en concreto. El objetivo llegado un punto no es contar nada (lo cual encima es una ventaja porque así no ofendes a nadie y además todo el mundo puede acceder intelectualmente a un mensaje reducido a la nada) sino difundir algo, por el mero hecho de difundir.

    Google es parecido en su relación vampirizante. La mayoría del tráfico de cualquier página lo proporciona Google. Eso sí, para aumentar eso lo ideal no es un contenido amplio y complejo sino casi lo contrario. Textos cortos, fáciles de indexar, con los párrafos llenos de palabras clave recurrentes y títulos totalmente descriptivos si puede ser seguidos de un resumen de dos o tres líneas del texto. Eso implica que un artículo de ocho párrafos con "Siete mitos de la Reconquista", cada uno reducido a tres líneas, frecuentemente resulta mucho más atractivo a ojos de Google en una búsqueda genérica por palabras clave que algo que sean veinte páginas sobre "Exégesis de los condicionantes políticos en la historiografía sobre los procesos de conquista y repoblación medievales en la Península Ibérica". Pero eso no es necesariamente bueno.

    En otras palabras, a mi humilde modo de ver, Google está contribuyendo decisivamente a agilipollar los contenidos y a reducir los niveles de complejidad y calidad literaria de los textos en la medida en que la mayoría de los generadores de contenido individuales en Internet aceptan inconscientemente adaptarse a sus peculiaridades. En otras palabras, la complejidad y el barroquismo confunden al algoritmo de Google y si lo confundes no apareces arriba en Google y no existes. O sea que Google implícitamente a través de las técnicas de SEO suele preferir que se lo "pongas fácil" y elabores cosas cortas y sencillas. Eso lleva a que cada vez más los contenidos más accesibles en la red sigan un formato de artículo de Wikipedia o de artículo de opinión en un periódico, con un lenguaje aséptico y una longitud no superior a cinco o seis páginas.

    Para mí eso es dramático. De forma totalmente consciente, después de analizar y entender lo que supone lo anterior, me he puesto de límite que no reduciré calidad y complejidad para gustar a Google ni tiempo a documentar entradas en detrimento de las redes sociales. Es más no tengo ninguna intención de producir títulos descriptivos. Por ejemplo, busco explícitamente que no sepáis por donde va a ir el artículo de turno, quiero encontrar un enfoque distinto y quiero que no sea evidente de salida de qué estoy hablando y que averiguarlo obligue a pensar. No siempre lo consigo porque no dispongo del tiempo necesario, pero lo quiero intentar de vez en cuando, lo que ocurre es que paradójicamente ese esfuerzo extra es mortal para las reglas que rigen el ordenamiento de contenidos en Google. O sea que esto es una guerra contra el mundo perdida de antemano. Aunque ha habido excepciones y por eso quiero intentar llegar a ser una.

    Quizás en todo caso abra una página en Facebook para el blog, pero todo eso lleva tiempo y hay tantas cosas que contar...

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  3. Tienes razón en lo que dices. Tal como están las cosas se da una especie de principio de incertidumbre de información: un aumento de calidad y cantidad lleva aparejado inevitablemente una menor difusión. Pero además de la menor difusión, también hay un menor interés. Cuando leo sobre cómo van a ser los contenidos audiovisuales me encuentro con que hay profesionales que dicen que el futuro es la brevedad, la simplicidad y la concisión del mensaje; y a ser posible en vídeo, que leer cansa. Aparte del problema del tiempo que hay que emplear en crear, está el asunto de que la gente no tiene tiempo o prefiere emplearlo en chorradas. Internet es, sobre todo, un campo de juegos.
    Si quieres un gran impacto tienes que dar las cosas masticaditas y en dos párrafos. Lo contrario es, por ejemplo, una tesis o tesina, o un trabajo de investigación serio de 80 páginas con su metodología bien clara. ¿Quién se lee eso? Ni los profesionales, que a menudo se leen sólo el resumen. De ahí el éxito de las revistas de divulgación, ya sea de historia o de alguna disciplina científica. Como digo, la gente quiere cosas sencillas y que tampoco se salgan de lo típico.

    ¿Tener los medios de difusión va a hacer que la gente se vuelva más crítica y ávida de conocimiento? Yo creo que no. Personalmente, este blog me gusta mucho porque lo desmitifica todo y le hace a uno pensar. En español no sé si habrá algo parecido. Me gustaría que mucha gente lo siguiera. El tiempo dirá. En cualquier caso, al pasar a diario por aquí tengo la impresión de pertenecer a un club privado. De aprender algo que otros no saben. De saber un secreto. Supongo que soy un capullo, pero me divierte.

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    1. Es que se están juntando una serie de procesos que lo están transformando todo pero no necesariamente para bien. Parece claro que la prensa de opinión e información tradicional, el periódico en papel de toda la vida por ejemplo, tiene los días contados. La cuestión es qué va a sustituir esos focos de debate y difusión de ideas. Porque si es Twitter o Facebook o forocoches estamos jodidos en la medida en que la prensa clásica podía estar todo lo manipulada que se quiera, pero aportaba firmas prestigiosas, aportaba reflexión y un cierto standard de rigor. Las redes sociales y foros en cambio son el equivalente a un plató de Telecinco.

      Luego está el tema de que por cuestiones sociolaborales la gente –la que tiene trabajo y puede pagar una conexión a Internet- se pasa el día fuera de casa y por tanto cada vez más se lee en el metro, en el autobús, en el mismo trabajo o en la consulta del dentista.

      A eso se suma un cambio tecnológico, cada vez se lee más en móviles, tabletas, etc.

      Pero claro eso hace que lo que mejor se adapta a ese contexto sean páginas de anécdotas, agregadores de noticias (casi más bien de titulares), vídeos de Youtube, etc. No hay espacio para la reflexión ahí y, viceversa, no hay incentivo para crear en la red alternativas en la medida en que cualquier videoblog sobre consejos de maquillaje o un youtuber que graba sus partidas al Minecraft tiene diez veces más afluencia de tráfico que un blog de élite dedicado al análisis político o de economía. Y eso que para los anteriores temas todavía hay un cierto público, junto con algo de espacio para divulgación de las ciencias y la crítica de cine. En cambio si hablamos ya de hablar de arte, antropología, historia (no anécdotas de cama o glorias de la patria sino otras cosas)… estás jodido, la red –que realmente se está enfocando cada vez más al ocio, las relaciones sociales virtuales, las tiendas online y el porno- te dice que no quiere eso.

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  4. Sinceramente, yo sólo conozco a una persona a la que sé que puede interesar tu blog, y me consta que ha leído algunas entradas. Con el resto de gente que conozco, ni me molesto porque es perder el tiempo, o peor, para escuchar chorradas en plan "tochazo", "aburrido" y demás perlas que nunca faltan en el vocabulario de los estúpidos. Eso de pensar no está de moda.
    Sobre las redes sociales, pues tampoco voy a poder ayudarte, porque no uso ni Facebook, ni Twitter, ni nada.

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  5. No preocuparse. Ya de salida tenía claro que esto no sería un McDonalds. Ahora poco a poco voy asumiendo que debo enfocar esto a ser una agradable tasca de pueblo con una clientela reducida pero fiel.

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    1. Eso es. Pero no tiene que ver con tu blog, es que sencillamente la gran mayoría de la gente no quiere saber nada de cualquier cosa que les haga pensar, y si encima supone leer ya mejor ni hablar. La historia, la arqueología, la filosofía... todo esto nos interesa a cuatro gatos en peligro de extinción, eso sí, fieles (y algo masoquistas), como bien has dicho.

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    2. Contenidos del tipo que comentas, "Siete mitos de la Reconquista", hay muchos y fáciles de encontrar. Prefiero que el contenido sea de calidad y bien elaborado, que eso no es tan fácil de encontrar.

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  6. Es curioso, pero yo llegué de rebote a este blog buscando la serie “Hombre Rico, Hombre Pobre” con un jovencísimo Nick Nolte. El caso es que no encontré la serie, pero gané material para leer y un lugar en el que veo curiosidad por profundizar. Tristemente esta línea de querer aprender, por aprender, por el hecho de alimentar el cerebro (o el ego, todo depende), cada vez es más reducida entre la sociedad. Preferimos gastarnos ingentes cantidades de dinero, que nos cuesta cada vez más tiempo ganarnos, en productos que la mayoría de las veces no necesitamos o nos aburren con mayor facilidad. Y así, vuelta a empezar, vuelta a buscar algo divertido. Parece que si no te haces fotos allá donde vayas, consumas productos o salgas con tus amigos con el único propósito de emborracharte no eres parte de esta sociedad.
    Yo en principio prefiero otro tipo de ocio, así que hasta que el temporal cambie cuando mis amigos hablen de las ofertas de Steam o de lo que han visto en Youtube, Facebook o demás seguiré diciendo con la boca pequeña: “Yo suelo leer”
    Para hace la gracia y tal y cual.
    S.P.K.

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  7. No desespere maese todo este contenido es acumulativo a medio plazo costará que despegue; yo me he tomado la libertad de difundirlo en revistas, periodicos... virtuales e incluso mediante mensajes privado a otros blogeros.

    Entiendo que puede resultar anodino y descorazonador no ver resultados tras el esfuerzo de escribir textos tan LEIBLES pero mírelo como una inversión de futuro todo esto no se va a mover de aquí y tiene un valor que usted mismo describe como totalmente marginal (en el buen sentido).

    Ánimo.

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  8. Muy buena entrada, satan.Yo tengo este blog en favoritos y la miro cuando pueda,uno de mis entradas favoritas es deja vu... De verdad se hace una lectura muy amena e interesante el 98% de las veces.

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  9. Fijaros que curioso. Hoy tanto ABC como El País sacan artículos sobre los yanomami y las investigaciones de Chagnon.

    http://www.abc.es/ciencia/20141028/abci-guerra-yanomami-lucha-conmigo-201410281215.html

    http://elpais.com/elpais/2014/10/27/ciencia/1414429233_054372.html

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  10. A eso venía yo, que acabo de ver el artículo de El País.

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  11. No sé cómo decir esto sin parecer un simio incapaz de leer más de tres líneas seguidas, pero este post en concreto es demasiado largo. Yo estoy agotada de tanta información de todo tipo así que, llego a tu post, empiezo a leerlo, me divierte, sigo leyendo, me sigue gustando, pero llega un momento en que deseo que se acabe porque ya no tengo más espacio para diversión por hoy. No sé, a lo mejor es algo que me ocurre sólo a mi, pero pienso que deberías ser un poco más breve y a mi me ganarías por completo. Sugerencia: Por entregas. Amalia

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    1. Soy totalmente consciente de que la extensión es un problema y no solo te pasa a tí sino que le ocurre al 90% de la gente que cae aquí por casualidad (lo sugieren las estadísticas del sitio). Y eso que considero esta entrada como mucho de tamaño "medio". Las entradas sobre temas que me interesan van a ser bastante más extensas y complejas.

      Como soy consciente del problema que supone intento al menos simultanear formatos y producir entradas "fáciles", o bien breves, cada poco. Una de cal y otra de arena, por así decirlo. Así desde hace un tiempo alterno entradas más complejas o extensas con otras casi sin texto donde aprovecho por ejemplo para mostraros galerías de fotos. De hecho si lo miras bien de las cinco entradas que he colgado este mes, salvo esta misma, las otra cuatro son realmente simples. O al menos a mí me lo parecen. Fáciles de entender, más imagen que texto, dos eran básicamente galerías de imágenes...

      Ahora bien una vez comprobado que, en vez de un frecuentado centro comercial, este blog, por su propia naturaleza, está destinado a ser una tienda de antigüedades perdida en medio de los oscuros callejones del extrarradio de Internet… también he decidido que no voy a claudicar del todo ante determinados procesos que, personalmente, juzgo odiosos. El caso es que de cara a obtener un público masivo en Internet parece haberse instalado el límite de los 15 o 20 párrafos como una frontera más o menos operativa. Y eso hace mucho daño a la divulgación, sobre todo en ciencias sociales y no digamos ya en cuanto a las Humanidades puras.

      Tanto periódicos online como blogs aceptan autolimitarse a esos márgenes para satisfacer los límites máximos de atención de la mayor parte del público. Lo que limita a su vez los razonamientos que esos textos contienen porque no todo es resumible en capítulos. Pero los blogs de cara a convivir con ese problema de fondo recurren a parcelar historias particularmente extensas en su origen, para que el texto de turno sea breve y además puedan añadir nuevas entradas todos los días.

      El problema es que a mí eso no me gusta. Creo que, como otros muchos procesos en paralelo, está ayudando a deteriorar la capacidad de concentración y análisis de la gente, al margen de que hay temas que piden un encadenamiento de ideas concreto, de una extensión concreta y sin cortes. Yo, por puro posicionamiento ético y estético, no voy a elaborar diariamente pequeños artículos de opinión como si fuese para un periódico, sino que quiero mensualmente ir elaborando ensayos, quizás capítulos de un libro imaginario que algún día encajarán entre sí. Y luego que la gente los lea, si quiere, tranquilamente una tarde lluviosa o a lo largo de un par de días.

      Entiendo que no puedo cambiar el mundo o detener la evolución de los formatos escritos hacia algo parecido a la MTV, ni competir con las facilidades del podcast o el videoblogging. Ya digo que por ello voy a intentar alcanzar un cierto compromiso entre diversos tamaños para mis entradas. Pero al final lo que ocurre es que para mí la referencia de lo que quiero hacer es el formato ensayístico de la prensa del s. XIX no el formato artículo periodístico listo para el consumo inmediato que se está popularizando en los últimos tiempos en revistas o blogs. Y voy a intentar con todas mis fuerzas un estilo de divulgación pensado para que alguien esté leyendo durante una o dos horas, solo que ahora delante de una pantalla en vez de en frente de unos papeles. Naturalmente es una lucha condenada de antemano, pero entre otras cosas este blog va de eso.

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  12. Acabo de ver el tráiler de la nueva película de ese pésimo actor y cineasta que es Eli Roth: "The Green Inferno", en este caso se limita por lo que parece a realizar un torpe intento de recuperar el concepto de la clásica Holocausto Caníbal. Lo que me llamó la atención es que se juega una vez más con el concepto de tribu perdida en la selva de Sudamérica que nunca ha conocido la civilización. Qué pereza.

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  13. Los yanomami denuncian la mala situación de la asistencia sanitaria en la zona:

    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/23/actualidad/1427144712_552635.html

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